Primero lo primero, obvio.
起死回生 and rewrite - De la nada sale una nube de humo y un gigantezco coro gospel japones inunda su horizonte cantando esa estrofa de Rewrite-.
Segundo, a lo que vine.
Ayer pensaba en por qué todo esto había pasado, por que las cosas terminan como terminan, por qué la gente cambia tanto para mal - eso es terrible, un 90% de las personas cambian para mal y un 10% para bien, y lo peor, las personas más buenas con uno son las más propensas a convertirse en una mierda andante, de esas bien bien asquerosas-.
Deambulando entre tanto por qué, recordé una de las tantas cosas que aprendí en mi infancia que ya había olvidado... Dejar de preguntarse por qué y empezar a preguntarse para qué.
Y de ahí nos convertimos en heroes, y sin exagerar, en heroes al estilo Hiro Nakamura, pudiendo hacer un inmenso viaje en el tiempo del pasado, donde muchas veces uno se queda repitiendolo a lo más niño masoquista de 15 años. Con el para qué pasamos de lo antiguo que duele y se repite al presente, pudiendo proyectarse al futuro viendo el para qué pasó todo esto, el para qué servirá, dónde servirá y como ocuparlo como herramienta. Viajar en el tiempo no es imposible, lo hacemos todo el tiempo con nuestros recuerdos yendo al pasado y con nuestras proyecciones yendo al futuro, solo que hay que recordar que es un viaje con retorno, y no crear una casa allá... ya que donde el verdadero hogar está aquí, en el presente, con las personas que día a día sí piensan en nosotros y nos quieren aquí y ahora.
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